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Expedición Científica encuentra un misterioso tipo de Orca en el Cabo de Hornos

Expedición Científica encuentra un misterioso tipo de Orca en el Cabo de Hornos 1440 777 ICB
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Durante los meses de enero y febrero, el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del ICB, participó de una expedición al cabo de Hornos y la Península Antártica junto a un equipo multinacional de científicos a bordo del motovelero «Australis». Su objetivo: encontrar y tomar muestras de las orcas conocidas como “Tipo D”.  A través de estudios genéticos se buscará determinar si este ecotipo se trata de una nueva especie de orca. 

En busca de las orcas del fin del mundo

El 6 de enero, el motovelero «Australis» partió desde Ushuaia, Argentina rumbo al cabo de Hornos en Chile en búsqueda de uno de los últimos grandes animales casi desconocidos del mundo: las orcas llamadas “Tipo D”.  Esta expedición, liderada por el investigador Bob Pitman del Centro Científico de Pesquerías del Sudoeste dependiente de National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), tiene como objetivo final realizar el primer estudio focalizado en conocer la identidad genética de las orcas «Tipo D» y determinar si, como se sospecha, son una especie diferente de orca.

A tal fin, Pitman reunió un equipo multinacional de especialistas en cetáceos para realizar la expedición a Cabo de Hornos, uno de los sitios donde se sabe que viven estos misteriosos animales. El equipo estuvo integrado por Bob Pitman como Investigador Principal y la Dra. Lisa Ballance de Estados Unidos, John Totterdell y Rebecca Wellard de Australia, Jared Towers de Canadá y el Dr. Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina e investigador asociado del Centro de Conservación Cetacea de Chile. El velero Australis estuvo capitaneado por Ben Wallis, con Ryan Houston y Katy Lucas como tripulación.

Mariano Sironi, fue convocado por el equipo del Centro Conservación Cetácea a participar de esta expedición. El ICB y CCC  a través de un convenio de cooperación inter-institucional llevan adelante en forma colaborativa programas científicos y acciones de incidencia regional

El Dr. Mariano Sironi cuenta sus impresiones luego de la expedición:

«Desde las primeras millas navegadas por el Canal de Beagle todos tuvimos mucha ansiedad y expectativa. Si los vientos nos permitían llegar a nuestra área de interés, las proximidades de las pequeñas islas Diego Ramirez en el sur de Chile, tal vez lo lograríamos. Si no, sería un gran sueño postergado. El encuentro con estas orcas tan peculiares se produjo después de que estuviéramos una semana con la embarcación anclada, esperando que pasaran las tormentas perpetuas del Cabo de Hornos. Fue entonces cuando logramos obtener tres biopsias, pequeñas muestras de piel tomadas de un grupo de 30 orcas Tipo D con un dardo y una ballesta sin causarles ningún daño.»

Orca «Tipo D», un enigma en el océano

Imagen de una Orca Tipo D tomada durante la expedicion por Jared Towers. Este tipo de orcas tienen la mancha ocular blanca más pequeña, la aleta dorsal más puntiaguda y la cabeza más robusta y redondeada.

Las orcas son los predadores tope del océano. Su belleza, poder y misterio han fascinado a millones de personas a lo largo de la historia. Hasta ahora, los especialistas consideran que todas las orcas pertenecen a una única especie, Orcinus orca.

A su vez, se reconocen varios “ecotipos” que se diferencian por ciertas características físicas, su distribución geográfica y su tipo de dieta. En la región Antártica y sub-Antártica habitan cinco ecotipos. Las llamadas Tipo A son las más similares a las orcas regulares que habitan en muchas regiones del mundo, y se alimentan de otros cetáceos y de focas.

Arriba: Un macho adulto del tipo de orca ‘regular’; nótese el tamaño del parche ocular, la cabeza menos redondeada y la forma de la aleta dorsal.

Abajo: Un macho adulto de orca Tipo D; nótese el parche ocular pequeño, la cabeza más redondeada y la la aleta dorsal más angosta y puntiaguda.

Ilustraciones de Uko Gorter.

Sin dudas, las menos conocidas son las Tipo D: tienen la mancha ocular blanca más pequeña, la aleta dorsal más puntiaguda y la cabeza más robusta y redondeada. Se cree que se alimentan de calamar y pescado, incluyendo el que depredan de las pesquerías del sur de Chile y Argentina.

Es tan poco lo que se conoce de este ecotipo D que incluso su estatus específico está en duda, pudiendo tal vez tratarse de una especie diferente de orca. Viven en regiones sub-Antárticas con fuertísimos vientos y mares peligrosos que han sido escenario de innumerables naufragios. Ésta es la razón por la que se conoce tan poco de ellas, más allá de algunos avistamientos aislados y de un único varamiento conocido en Nueva Zelanda en 1955.

El viento, las olas, la espera

Los primeros días fueron de clima ventoso aunque bastante benigno. El Australis pudo navegar en áreas que coinciden con sitios donde los pescadores de merluza negra reportan que las orcas depredan sobre sus líneas de pesca, causándoles un importante daño económico que representa la pérdida de hasta un tercio de sus capturas.

Mariano Sironi relata:

“Estuvimos en comunicación por radio con los capitanes de cuatro barcos pesqueros chilenos. Sin embargo, pasó toda la primera semana sin que pudiéramos encontrar las orcas. La segunda semana el viento hizo lo que temíamos: revolvió el mar, levantó olas de 6 metros o más, y nos obligó a permanecer anclados en una bahía protegida en la isla Herschel, en el archipiélago de las Wollaston, mientras veíamos cómo las ráfagas de 100 kilómetros por hora volvían el mar de color blanco”

Al comenzar la tercera semana, el pronóstico anunció una breve ventana de relativo buen tiempo. Los investigadores evaluaron las condiciones y decidieron zarpar hacia el “punto D”, un sitio en el mar abierto que coincide con el borde del talud, donde las profundidades se desploman hacia miles de metros de oscuridad eterna. Allí viven las orcas Tipo D.

El encuentro

El Dr. Sironi describe con gran emoción el encuentro con estos animales de misterio:

“En la madrugada del 21 de enero, a las 5:40, en el pasillo del velero escuché el grito que tanto ansiábamos escuchar: ‘¡están las D, las D están aquí!’ Un revuelo de abrigos, máquinas de foto y equipos de muestreo invadió el velero, y en minutos estábamos todos en la cubierta. Unas 30 orcas nos rodeaban, nadando tranquilas, mostrando su mancha ocular pequeña e inconfundible. ¡Eran ellas!. Se acercaron muchas veces, curiosas por ver de qué se trataba el hidrófono y las cámaras con las que las grabamos y filmamos. El sol del amanecer brillaba sobre su piel negra y blanca, mientras petreles y albatros sobrevolaban el grupo. Nunca voy a olvidar esa mañana”.

Los datos que los investigadores colectaron durante las tres horas y media que duró el encuentro serán de gran importancia para avanzar en el conocimiento de las orcas. Bob Pitman ha estudiado las orcas durante 40 años. Él fue quien obtuvo la primera biopsia de las orcas Tipo D durante el encuentro. Está muy entusiasmado con los resultados de la expedición:

“Lo más importante es que logramos tomar tres biopsias de piel y grasa para responder preguntas que hace años esperan respuesta: son la clave para determinar si las Tipo D representan una especie diferente de orca. Estas orcas podrían ser el animal más grande del planeta que aún queda por describir, y una señal clara de lo poco que sabemos sobre la vida en nuestros océanos».

Más orcas en la Península Antártica

La expedición continuó luego hacia la Península Antártica, donde los investigadores pasaron dos semanas estudiando otras poblaciones de orcas, las Tipo A y Tipo B2. Tuvieron dos encuentros con las A y 12 encuentros con las B2, que son las que se ven con mayor frecuencia en la península. Estas orcas tienen una coloración muy típica, con una “capa” dorsal y una tonalidad general más amarillenta, que en buena medida se debe a las diatomeas, pequeñas algas que se depositan sobre su piel.

Las orcas Tipo B2 tienen el parche ocular grande, una “capa” dorsal y una coloración amarrillenta típica debida a las diatomeas que se depositan sobre su piel. Foto: Mariano Sironi

Mariano Sironi destacó:

“El Estrecho de Gerlache y alrededores fue donde tuvimos la mayoría de los encuentros con las B2, que se alimentan principalmente de pescado. Esto indica la relevancia que esta zona tiene para la conservación de las orcas antárticas.”

El conocimiento científico aplicado a la conservación

Haber concretado esta expedición fue el resultado de un proyecto largamente esperado por Bob Pitman. El investigador resalta que:

Luego del éxito del trabajo en el campo, ahora iniciaremos la segunda etapa, la del laboratorio. Los análisis de las biopsias y todas las imágenes que colectamos servirán para aumentar nuestro conocimiento sobre las Tipo D y contribuir con su protección.”

Por su parte, Bárbara Galletti, Presidenta del Centro de Conservación Cetacea de Chile, dijo:

“Estamos muy contentos de haber podido colaborar activamente para que esta expedición pudiese llevarse a cabo exitosamente. Los resultados de esta investigación son muy importantes para Chile, porque se trata de una orca muy diferente, posiblemente una nueva especie, pero aún más importante es que existe interacción entre orcas y pesquerías que operan en esa zona. Este es un llamado a que en Chile debemos comenzar a realizar mayores esfuerzos para asegurar la conservación de estos desconocidos animales”.

El Instituto de Conservación de Ballenas agradece a Bob Pitman y al Centro de Conservación Cetacea por haber convocado al Dr. Mariano Sironi para trabajar junto a este equipo de especialistas de varios países durante 40 días a bordo del Australis en una región tan especial del mundo. El equipo agradece al donante anónimo que financió la expedición a través de Cookson Adventures, miembro de IAATO. 

Mariano Sironi concluyó: 

«Estudiar estos animales fascinantes fue una experiencia profesional y humana única, inspiradora y llena de nuevos conocimientos.”

Comunicado de Prensa (publicado por NOAA)

Científicos Encuentran Misteriosas Orcas en el Cabo de Hornos en el sur de Chile

En enero de 2019, un equipo internacional de científicos trabajando en el extremo sur de Chile logró tener el primer contacto visual con la que puede ser una nueva especie de orca. Llamada Tipo D, sólo se la conocía por un varamiento de hace más de 60 años, por relatos de pescadores y por fotografías tomadas por turistas

Los análisis genéticos de las muestras que colectaron servirán para determinar si este animal, con un patrón de coloración diferente y su característica forma del cuerpo es, en efecto, nuevo para la ciencia.

“Estamos muy entusiasmados acerca de los análisis genéticos que haremos. Las orcas Tipo D pueden ser el animal más grande del paneta que aún queda por describir, y una señal clara de lo poco que sabemos sobre la vida en nuestros océanos,” expresó Bob Pitman, investigador del Centro Científico de Pesquerías del Sudoeste dependiente de National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) ubicado en La Jolla, California.

El encuentro con estas orcas tan peculiares se produjo después de que el equipo pasó una semana con su embarcación anclada, esperando que pasaran las tormentas perpetuas del Cabo de Hornos en el sur de Chile. Fue entonces cuando los científicos lograron obtener tres biopsias, pequeñas muestras de piel tomadas de un grupo de orcas Tipo D con un dardo y una ballesta sin causarles ningún daño.

Ahora, el proceso para descifrar los secretos de estas orcas se traslada desde el tormentoso Océano Austral al laboratorio, donde científicos de la NOAA analizarán el ADN de las muestras de piel. “Estas muestras son la clave para determinar si este tipo de orca representa una especie diferente”, sostuvo Pitman

continúa…

© Instituto de Conservación de Ballenas. NAVEGANDO EL CABO DE HORNOS  EN BUSQUEDA DE UN MISTERIOSO TIPO DE ORCA Se puede reproducir citando la fuente.

2 comentarios
  • Estoy maravillada. Tengo una fascinación x ballenas y orcas.
    Son hermosos ejemplares para preservar.
    Gracias x compartir las pics vídeo.
    Felicito al equipo x su tenacidad en cond adversas.
    Un abrazo.
    Atte Sabyna

    • Roxana Schteinbarg 9 marzo, 2019 at 9:54 pm

      Gracias por tu comentarios! Te invitamos a colaborar para que podamos continuar con acciones como estas a favor de la conservación de la biodiversidad marina.

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