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Coronavirus, medioambiente y después

Coronavirus, medioambiente y después 700 525 Mariano Sironi
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El Dr. Mariano Sironi reflexiona sobre la pandemia del Coronavirus. Un evento que, más allá de las miles de muertes que nos dejará, tendrá efectos aún difíciles de prever que perdurarán en el tiempo. Mientras tanto la naturaleza respira, pero ¿hasta cuándo? ¿Por qué tuvo que llegar un virus para que esto suceda? ¿Qué cambios esenciales tenemos que hacer si queremos evitar el colapso de todo lo conocido?

Mariano Sironi es Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas y Profesor de Diversidad Biológica en la carrera de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Córdoba

La pandemia del coronavirus, «El Evento» del siglo, llegó para quedarse. No en sus efectos sanitarios sobre la humanidad, que pasarán, aunque dejando miles de muertos junto a un desastre económico de gran magnitud en los países más afectados. Una tragedia, sin dudas. Pero muchos otros efectos, que hoy ni siquiera podemos prever, perdurarán en el tiempo.

¿Cómo responde la naturaleza ante estos cambios?

En apenas unos días desde que «El Evento» comenzó, en las noticias hemos visto aguas turbias que se aclaran, fauna silvestre que visita las ciudades, nubes de gases tóxicos que se disipan de las grandes urbes, hoy vacías de autos y de aviones. ¿Por qué? porque una especie, entre millones de especies, está confinada en sus madrigueras buscando salvarse de la muerte, por primera vez, a nivel mundial.

La humanidad detenida ofrece un “experimento” global ambiental que jamás podríamos haber imaginado, y mucho menos logrado, en condiciones normales. Las condiciones “normales” hoy son un mundo superpoblado, hiperconectado e hiperatomizado, con ecosistemas enteros arrasados y su diversidad biológica alterada, el agua y el aire contaminados, y con especies extinguiéndose. Con cada partida, se fragilizan estos sistemas naturales, que se vuelven más pobres, insalubres y tristes.

Entre los incontables efectos que «El Evento» nos trae, tomemos como ejercicio para el análisis sólo uno: la paralización sin precedentes del transporte a nivel global. Hoy, literalmente millones de autos, colectivos, camiones, motos, aviones, helicópteros, buques y lanchas que normalmente estarían moviéndose a fuerza de petróleo y gas, están detenidos. Con ello, han dejado de liberar a la atmósfera, a la tierra y al mar, millones de toneladas de gases y fluidos contaminantes.

De tan notorio, el efecto de esta paralización del transporte mundial es visible en imágenes satelitales que muestran el aire de grandes zonas urbanas volviéndose más limpio y por lo tanto, más sano. Lo mismo sucede en los océanos, que transitoriamente han dejado de recibir la contaminación por combustibles, el ruido y los desechos de miles de embarcaciones. Como si la superpoblación mundial, en términos de transporte, hubiera retrocedido décadas, a fuerza de cuarentena viral.

Aire más limpio, océanos más sanos y silenciosos, son una consecuencia de este apagón en el desplazamiento planetario. ¿Lo hicimos por una decisión responsable para reducir la contaminación que está enfermando al mundo? No. Nos detuvo un virus, una entidad biológica que de tan microscópica hasta desafía la noción de ser vivo. Y nos detuvieron decisiones económicas y políticas, claro. Si no fuera por las trágicas consecuencias que «El Evento» ya tiene y tendrá en la vida de millones de personas en todo el mundo, casi podríamos “agradecerle” este respiro, este mundo un poco más sano, al menos transitoriamente.

¿Por qué tuvo que llegar un virus creando miedos, justificados y de los otros, y arrasando vidas país por país para que le diéramos un respiro a la naturaleza?

Me pregunto, ¿por qué no podemos como especie lograr un mundo “un poco más sano” si es algo que evidentemente nos beneficia? Cuando «El Evento» pase, ¿volverán el aire contaminado, los océanos ruidosos, la rapiña sobre los recursos naturales en modo incrementado para recuperar “ganancias”? Ganancias de pocos que tarde o temprano, serán pérdidas de todos, como en cierta forma esta situación nos muestra hoy. 

¿Qué oscuros aspectos de nuestra especie nos llevan a la autodestrucción? La ambición desbocada y sin mesura que tienen los poderosos de siempre, es uno, sin dudas. Dar primacía a las ganancias siderales de unos pocos a costa del sufrimiento de la mayoría es la causa primaria de la crisis ambiental actual, y es, tal vez, la génesis del Evento. 

Momento para reflexionar

Aprovechar la forzada quietud actual y reflexionar sobre lo que hemos hecho mal para llegar a este estado de cosas sería un comienzo para generar los cambios esenciales que deben venir si queremos evitar el colapso de todo lo conocido. Modificar de manera rotunda las valoraciones que hacemos de la naturaleza, el modo en que nos relacionamos entre nosotros, con las otras especies y con el mundo que nos rodea ya no es un “deseo romántico de los ambientalistas”. 

Hoy es una cuestión de supervivencia. «El Evento» lo demuestra a costa de los miles de muertos, comunidades empobrecidas y miserias humanas que dejará tras de sí. Por eso, tenemos la oportunidad histórica de reflexionar, aprender y cambiar. Pero el cambio es urgente, y debe ser contundente, categórico y definitivo. O llegará tarde. 

© Instituto de Conservación de Ballenas. GACETILLA DE PRENSA.  Se puede reproducir citando la fuente.

22 comentarios
  • Muy buena reflexión. Espero que el después tenga respuesta.

  • Es triste pero tiene que venir algo destructivo para cambiar de parecer y respetar el planeta gracias y que sea un aprendisaje a nosotros .Respeto

  • Gracias Mariano,
    Creo qué hay que educar la sensibilidad a través del conocimiento y el compromiso. Ojalá así sea.
    En muchas sociedades la alternativa al consumo y la libertad individual es el control social. Leemos que al parecer son eficaces para combatir el virus pero no hacen demasiados aportes para un trato más razonable con la biosfera, incluidas las poblaciones humanas.
    Ojalá al cabo de la pandemia no estemos simplemente asistiendo a la derrota de un sistema y a la entronización de otro.
    Muy oportuna una visión desde el paisaje y la naturaleza, en medio de tanta opinión de coyuntura.
    Ojalá esto sea una oportunidad.
    Saludos y a seguir con atención

  • Parece ser que la Madre Naturaleza se enojó y nos mandó el virus. Espero que nos sirva para dejar de destruirla.
    Te mando un abrazo.

  • Mariano concuerdo con tu reflexión, pero si está todo el ambiente limpio es porque no se trabaja, no se producen alimentos, ni nada, para que la humanidad sobreviva se deberá volver a trabajar, creo que la pregunta de, en que condiciones de volverá a producir, no se está planteando, solo queremos terminar con el virus y seguir viviendo, el como seguir tratando al planeta no está en la mesa de discusión.

  • Alejandra Vicari 1 abril, 2020 at 2:03 am

    Una reflexión muy sabia Mariano. Te admiro por todo lo que haces. Espero que como especie que utiliza » la razón» seamos lo suficientemente sabios para usarla en beneficio de todos y no en poder de algunos pocos.

  • Gracias Mariano, ojalá la humanidad toda tome conciencia de la importancia del.cambio, si no, desaparecemos. Cariños

  • Hermoso texto Mariano, es realmente notable el silencio y la limpieza del aire, eso lo puede sentir cualquiera. Eso sí a nivel psíquico-semiótico el movimiento no para. Hoy ya llevo tres horas leyendo on line artículos, reflexiones y comentarios, con ese vértigo que da la hiperconectividad. es un significante el virus, más que una entidad médica, viva o no. En fin, aun si no paran nuestras cabezas, los motores físicos están parados.
    Abrazos.
    Juan

  • Alejandro Avampini 1 abril, 2020 at 6:12 pm

    Y sí, estamos muy ocupados y sin tiempo para ver hacia donde vamos. Un microorganísmo nos frenó de golpe y mientras sufrimos sus consecuencias y el planeta respira un poco, la humanidad se prepara para recuperar el impulso y seguir con la devastación compulsiva.

  • Rodolfo Werner – Bubu 1 abril, 2020 at 6:33 pm

    Muy lindo tu articulo y estoy de acuerdo con el sentimiento.

    Todo este parate conlleva una mega crisis económica…y especialmente mucho de esos rubros hoy detenidos que son grandes generadores de gases y polución (todo el sistema de transporte, tanto de mercancías, como personas, etc) apenas se levante la cuarentena volverán y lo harán probablemente con mucho énfasis para tratar de compensar las grandes perdidas económicas…y en muchos casos poder pagar los créditos, las deudas adquiridas durante la crisis del virus con el simple objetivo de sobrevivir. Es allí donde me pregunto que pasara? Como se podrá transformar todo eso en un mundo donde todas esas emisiones sean menores a través del uso de energías alternativas, de nuevos paradigmas, etc…pero hoy día no veo cual será ese camino, falta la propuesta, una propuesta muy clara, con hechos concretos. De otra manera habrá muchos como vos (como yo) que habrán “disfrutado” el ver como “parar el mundo” es beneficioso para el medio ambiente…pero el mundo no habrá de parar y vendrá con ansias renovadas de uso de recursos y de intensificación de las practicas anteriores para “en sus mentes” reparar el daño que produjo “El Evento”…allí radica la gran cuestión, como producir ese cambio….

    Te mando un fuerte abrazo y espero que estes bien querido amigo

  • Querido amigo

    Cuanta verdad

    Gracias por tu reflexión

    Y cómo seguir?

    Seguir construyendo desde la conciencia y el amor

    «El Evento» es uno más, pero este q es mundial nos da la posibilidad de parar y mirar, respirar, ver y contemplar lo q la tierra nos da

    Y ahora cada uno desde su alma decide de qué lado está

    Nosotros ya elegimos

    Sigamos con energía y constancia

    El Evento nos ha demostrado que nuestro camino es el correcto

    Gracias

    Abrazo virtual

    salu

  • El «EVENTO», manda hoy. Mañana debemos comenzar una nueva acción con un pensamiento nuevo, distinto. Cambiar la cabeza. … gracias Mariano

  • Virginia Gascon 2 abril, 2020 at 4:44 pm

    Querido Mariano, gracias por la reflexión… personalmente esta crisis la estoy viviendo de una forma muy profunda, la siento como un quiebre que me está haciendo replantearme de manera más sincera el estilo de vida que llevábamos, siento que ha de servir como catalizador de cambios reales en nuestra sociedad. El otro día le escuchaba decir a una amiga en la radio en España (donde están de verdad sufriendo los efectos de la pandemia, no son tan afortunados como en Argentina) decir lo siguiente: «antes de la cuarentena, estábamos viviendo en contra de nosotros mismos». Para mí, el tener que parar, dejar de moverme, me está haciendo darme cuenta de en cuántas cosas a lo largo del día se volvían «en contra», ya de mi propio bienestar, o el del entorno que me rodea…. en estos días en los que el auto descansa, te mueves más despacio por tu propia casa, abres la ventana y escuchas el silencio, escuchas la naturaleza, puedes imaginar las calles vacías, los cielos despejados sin aviones… sientes el alivio para el planeta, los bosques respirando, los animales moviéndose más libres por sus hábitats, la gente en casa con más tiempo para cuidarse, para respirar, para descansar, para leer, para elegir qué hacer con el tiempo en soledad….es inevitable pensar que hay un sentido más profundo en todo esto.

    Les hago una confesión: más que a los efectos del virus, le temo a que un día la cuarentena se levante y «volvamos sin más a lo de antes». Soy de las que piensa que nosotros somos el virus del planeta, y por fin la biología nos ha puesto un freno… y pienso … ¿ahora qué?; ¿qué cambios puedo realmente hacer, más allá de tratar de comprar menos plástico, separar mis basuras y consumir menos carne? Siento que eso no alcanza. Siento que realmente tenemos que bajar un cambio. Todos.

    Aprovechemos estos días para descansar, para sentir, para escucharnos y escuchar, los que tenemos la suerte de tener naturaleza al alcance de nuestras casas, escuchemos a los árboles, a la tierra, a los pájaros. Siento que no vamos a poder hacer un cambio en el afuera si no nos dejamos atravesar por la situación, si no hacemos espacio para ese silencio, para un nuevo sentir. No tengo respuestas, tengo miles de preguntas. Y solo se me ocurre hacerle espacio a esas preguntas en mi interior. Darle espacio, con mi respiración, con mis silencios. Con la humildad del que no sabe… y se permite aprender de algo más grande que lo habita.

    Y cuando todo esto termine… seamos red, sigamos haciendo espacios para lo importante, animándonos a co-crear nuevas realidades. No dejemos que la prisa nos pueda. ¿Qué puede haber más urgente que sanar esta sociedad enferma? Creo que todos de alguna manera (al menos yo) estábamos dormidos. Es hora de despertar. Gracias

  • Muy claro el concepto

    Muy de acuerdo

    No hay que aflojar

    Es ahora, más que nunca, que hay que insistir con la difusión del concepto de que nos salvamos todos o no se salva nadie a la larga. Dicen que las cucarachas sí podrían. No sé. No sé nada de nada. Sólo sé que mientras más especies se conserven con un hábitat razonable para poder vivir más chances de superviviencia tendrá nuestra especie también.

    Confío en las futuras generaciones.

    Pero para eso la nuestra debe trabajar duro en mostrar el camino.

    Gracias Mariano por tu compromiso desde hace tantos años. Cuando vos empezaste era cosa de bicho raro hablar de estos temas.

    Hoy es de bicho feo no entenderlo !!

    No me afloje !!

  • Tan cierto como aterrador. El planeta nos puso un freno y nos da la oportunidad de ver cómo puede ser si cambiamos. Todo un privilegio, ahora hay que ver cuántos escucharon el mensaje. Gracias por compartir tu mirada y sobre todo tu sentido común y humano!

  • Gracias querido por la reflexión que se hace urgente y necesaria.
    Abrazo grande

  • Mónica Carranza 3 abril, 2020 at 2:28 pm

    Mariano: gracias por tus palabras. Parece que los seres humanos somos hijos del rigor. Este parate hubiese sido inimaginable sin la aparición de este virus. Algunos dicen que es parte de las nuevas guerras, Qué horrible!! Yo pienso que el respeto por nuestra vida y también el respeto por el ambiente no se separa de reconocernos creaturas creadas por amor y para el amor por Dios. Así podríamos dejarnos guiar por Él para ver cuáles son los verdaderos valores y como cuidarnos a nosotros y a nuestro hermoso planeta!

  • Agradezco a cada persona que se sumó a este espacio de reflexión para acercar sus ideas, pensamientos y también sus emociones. Es bueno dejarlas salir para comprendernos más, y empezar a construir paso a paso un nuevo rumbo. GRACIAS sinceras por cada palabra compartida. ¡Cada una ha aportado algo nuevo y valioso para leer y pensar!

    Los especialistas destacan de este virus un par de características: su alta capacidad para transmitirse de una persona a otra cuando están cerca, y la rapidez con la que produce síntomas en los infectados, es decir, con la que genera un cambio drástico en quienes lo reciben. Es un organismo muy eficaz. Esto me hace pensar… ¿qué podemos aprender de él? La respuesta está a la vista: hagamos lo mismo. Somos una especie altamente social, nos comunicamos todo el tiempo unos con otros. Hagamos de esta característica la base para lograr el cambio que necesitamos para amigarnos como especie con el mundo natural. Hablemos de esto. Digamos lo que sentimos. Compartamos con quienes tenemos cerca esta necesidad urgente de ser amigos del entorno, valorando cada especie como la maravilla que es: desde una hormiga a una ballena, desde un yuyito al árbol más majestuoso.

    Empecemos por cada pequeña cosa que hacemos en nuestras pequeñas vidas cotidianas. Escuchemos lo que cada persona tenga para decir. Apreciemos la diversidad de ideas, que enriquece cualquier debate. Y de todo esto saquemos lo mejor, transmitámoslo de una persona a otra cuando estemos cerca y generemos un cambio drástico. Es decir, seamos un nuevo virus, tan eficaz como el que hoy nos ocupa, pero dirigido hacia el bien común.

    Porque como dije antes, el cambio es urgente, y debe ser contundente, categórico y definitivo. Que no llegue tarde depende de que cada una y cada uno empecemos ahora, con creatividad, solidaridad y decisión.

    Despertemos.

  • Maria Gabriela Carrizo 3 abril, 2020 at 10:59 pm

    El mundo de explotación de los recursos con esa visión evolucionista donde pensamos que los recursos son inagotables aunque la ciencia nos diga lo contrario, ese afán del progreso ilimitado ( y para unos pocos) debe abrirse paso a lo elemental que es la vida y a repensar nuestro rol dentro del mundo, no como criaturas superiores,sino responsables del planeta,sus espacios y sus habitantes,no como recurso,sino como cohabitantes y hogar común.

  • Muchas gracias Mariano por tu nota y tu reflexión! Creo que es imprescindible y urgente, y esta es una enorme oportunidad que tenemos para mirarnos verdaderamente como especie en esta unidad biológica y energética que somos con La Tierra.
    Un abrazo!
    Silvia, La Negra.

  • Excelente análisis y reflexión !

  • Querido Mariano, gracias por hacernos reflexionar con sabiduría. Tu nota me recordó mucho la famosa frase de Einstein: «mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor».
    Siempre con vos,
    Sonia

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