Un reencuentro con una ballena que “ilumina” el mar

Un reencuentro con una ballena que “ilumina” el mar 700 525 ICB

Durante el procesamiento de las fotografías identificatorias de las ballenas francas tomadas en las costas de Península Valdés durante 2018 y 2019, nos reencontramos con “Luminosa”, una de las ballenas que integra el Programa de Adopción y que conocemos desde su nacimiento en 1994.

Luminosa en aguas del Golfo San José (provincia de Chubut) junto a su cría nacida en 2018.

Conocemos tres generaciones de ballenas en su familia. Su número de catálogo es 1193-94, que nos indica que su madre es la ballena 1193 y que nació en 1994.

«Luminosa» es una hembra de coloración “morfo gris”. Al igual que varias de sus crías, nació blanca, y a partir del primer año de vida se fue tornando gris. Por lo general nacen más machos que hembras con esta coloración, porque se relaciona con los cromosomas sexuales y se expresa con mayor frecuencia en los machos, lo cual hace que Luminosa sea aún más especial. Cuando vemos ballenas con esta coloración justo antes de salir a la superficie, parecen iluminar el agua del mar desde abajo, de allí su nombre.

Florencia Vilches y Carina Marón fueron las investigadoras que durante el procesamiento de las miles de fotografías obtenidas a través de los relevamientos aéreos de 2018 y 2019, tuvieron la suerte de volver a encontrar a esta ballena que ilumina el mar con su coloración. En esta ocasión fue registrada en el Golfo San José y en compañía de una cría, morfo gris como ella.

Cada ballena es única y especial. Por este motivo el reencuentro con una ballena conocida y sobre todo cuando forma parte del Programa de Adopción es una gran noticia para compartir.

Una señal de alerta: Luminosa nos muestra una alteración de su ciclo reproductivo

Este nuevo encuentro aporta información muy relevante para la conservación de las ballenas a partir de la investigación. Gracias a los sucesivos registros que tenemos de Luminosa pudimos detectar que tuvo crías en 2012, 2014 y 2018 y esta es una señal de alerta.

Las ballenas francas usualmente tienen una cría cada tres años: un año de gestación, el segundo de lactancia y el tercero recuperando energías para la siguiente preñez. Cuando se registran intervalos de 2 y 4 años entre partos, significa que hay una alteración de los intervalos entre partos que se producen cuando la cría muere al poco tiempo de nacer. Esto es algo que que venimos registrando con mayor frecuencia en la población de Península Valdés.

La información que nos brinda Luminosa demuestra la importancia de continuar con la foto identificación y el monitoreo a largo plazo para detectar tempranamente problemas que pueden afectar la salud y la supervivencia de las ballenas.

Ximena Taboada, coordinadora del Programa de Adopción del ICB, destaca:

“Cada adoptante de Luminosa y del resto de las ballenas que integran el Programa de Adopción nos ayuda a seguir adelante con estos estudios y nos da mucha felicidad compartir con cada uno de ellos estos hermosos reencuentros. Gracias al aporte de los adoptantes y el apoyo de fundaciones y empresas es que podemos seguir conociendo más sobre sus vidas para poder protegerlas.”

Las fertilizadoras del mar

Luminosa también nos ha mostrado en uno de los registros fotográficos algo que venimos compartiendo acerca del importante rol que tienen las ballenas como grandes fertilizadoras del mar.

La cantidad de hierro contenida en las heces de las ballenas puede ser 10 millones de veces mayor que en el medio marino. Esta fertilización provoca importantes floraciones de fitoplancton, que a su vez capturan miles de toneladas de carbono y liberan gran cantidad de oxígeno a la atmósfera anualmente, actuando como verdaderos bosques en los océanos.

En la foto puede verse una mancha marrón verdosa en el agua detrás de la cría nacida en 2014. Se trata de materia fecal compuesta por leche digerida.

Los ballenatos se alimentan exclusivamente de leche materna durante los primeros meses de vida, mientras sus madres permanecen casi en ayunas en las áreas de cría como Península Valdés, alimentándose muy esporádicamente.

Esto evidencia el importante rol ecológico que tienen las ballenas, pues transportan nutrientes desde zonas de alimentación como las islas Georgias del Sur hacia las zonas de cría como Península Valdés, distantes miles de kilómetros unas de otras. Con la materia fecal, las ballenas “nutren” el mar y lo enriquecen, haciéndolo más productivo y más sano. Por ello, mientras más ballenas haya en el mar, más saludable es todo el ecosistema


Tu donación nos ayuda a seguir trabajando para comprender mejor estos procesos y contribuir con la conservación de ballenas como Luminosa y su familia.

© Instituto de Conservación de Ballenas. GACETILLA DE PRENSA – Un reencuentro con una ballena que «ilumina» el mar.  Se puede reproducir citando la fuente.

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1 comentario
  • Luisa Rodriguez 22 mayo, 2021 at 6:27 pm

    Me alegro mu hisimo por el reencuentro de luminosa espero que en algun momento se produzca el reencuentro con mi ahijada Valentina .Muy feliz por todo lo que hacen por ellas .

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