El acoso de las gaviotas genera altos niveles de estrés en los ballenatos

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Un estudio desarrollado por investigadores del ICB y colaboradores, con el objetivo de comprender la relación entre los niveles de estrés en crías de ballenas francas y la intensidad de los ataques de gaviotas cocineras en Península Valdés, reveló resultados sorprendentes: los niveles de hormonas de estrés previos a la muerte son mayores en ballenatos con muchas lesiones de gaviotas en comparación a los que tienen pocas o ninguna lesión.

Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en Península Valdés. Los repetidos picotazos de las gaviotas producen importantes lesiones en el lomo de las ballenas y notables cambios en su comportamiento mientras buscan evitar este acoso. Los primeros ataques de gaviotas fueron observados en la década del ’70 como eventos aislados. Sin embargo, muchas gaviotas han aprendido a alimentarse de las ballenas vivas y hoy prácticamente todas las ballenas que visitan el área son acosadas, siendo los ballenatos quienes reciben la mayor proporción de los ataques. 

Los ballenatos actualmente son quienes reciben la mayor proporción de los ataques. El estrés fisiológico intenso que experimentan podría comprometer su supervivencia.

El estrés intenso que experimentan las crías que sufren más ataques podría comprometer su supervivencia. Por ello, estamos llevando adelante este estudio para investigar la respuesta endócrina de los ballenatos frente a los ataques y el acoso de gaviotas usando métodos de laboratorio para determinar niveles de hormonas en barbas que obtenemos durante los estudios de los ballenatos que mueren en la Península.

Esta investigación es liderada por el Biólogo Alejandro Fernández Ajó, investigador del ICB y becario doctoral Fulbright-Ministerio de Educación, en la Universidad del Norte de Arizona, Estados Unidos. 

Detalles de las lesiones causadas por gaviotas en la espalda de los ballenatos. Las letras en la imagen indican la gravedad de las heridas, desde muy pequeñas (XS) hasta muy grandes (XXXL) (Marón et al. 2015). Figura tomada de Fernández Ajó et al. 2020.

En 2018, Fernández Ajó y colaboradores publicaron en la revista Conservation Physiology un primer trabajo donde validaron los métodos de determinación de hormonas a partir de barbas de ballenas y demostraron que es posible reconstruir la historia fisiológica de los ballenatos para comprender cómo diferentes factores de estrés afectan su salud y supervivencia.

Recientemente, el equipo publicó otro artículo en la revista científica General and Comparative Edocrinology en el que presentó un novedoso análisis sobre los niveles de hormonas en barbas de ballenas. En este caso, se midieron glucocorticoides, hormonas cuyos niveles aumentan en respuesta a situaciones de estrés agudo o crónico, y la hormona tiroidea triyodotironina (T3), que está relacionada con la condición nutricional de los animales.

Con el objetivo de explorar la relación entre el nivel de estas hormonas y el acoso de gaviotas, el trabajo se realizó sobre barbas de ballenatos muertos que tenían distinto grado de intensidad de heridas de gaviotas. 

Ejemplos de los perfiles hormonales a lo largo de la vida de los ballenatos, para los glucocorticoides cortisol (azul) y corticosterona (rojo), y para la hormona tiroidea T3 triyodotironina (verde) medidos en la sección de crecimiento postnatal de las barbas. En los paneles superiores se muestran dos ballenatos con un número alto de heridas (“A” 091208PV- Ea49 y «B» 091109PV-Ea45); abajo, dos casos con bajo número de heridas («C» 101005PV-Ea16 y «D» 102905PV-Ea28); y a modo de comparación se muestran los perfiles hormonales en una cría de ballena franca del Atlántico norte presumiblemente sana («E» Eg#4681). En el eje vertical se muestra la concentración de hormona inmunorreactiva expresada en ng/g. El eje horizontal indica cm desde la muesca natal, es decir, el crecimiento de barbas luego del nacimiento. En la leyenda de la figura, T3 = triyodotironina total. Figura tomada de Fernández Ajó et al. 2020.

En búsqueda de respuestas a la mortandad de ballenas 

Entre 2003 y 2019, más de 700 crías murieron en las costas de Península Valdés. A pesar de muchos esfuerzos de investigación, las causas de estas muertes son, en su gran mayoría, desconocidas. Siguiendo las recomendaciones elaboradas por especialistas del gobierno nacional, de la provincia de Chubut y de la Comisión Ballenera Internacional, el Instituto de Conservación de Ballenas y el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral trabajan en líneas de investigación innovadoras que podrían esclarecer esta incógnita.

Alejandro Fernández Ajó explica:

“Estudiar estos dos grupos de hormonas en simultáneo nos permite diferenciar e identificar la importancia relativa de diferentes impactos. Los niveles de glucocorticoides pueden elevarse debido a estrés fisiológico y nutricional, sin embargo, la hormona tiroidea T3 responde al estrés nutricional pero no se ve afectada por el acoso o el estrés fisiológico. Cuando observamos que los glucocorticoides aumentan, pero los niveles de T3 son independientes de la intensidad de los ataques, podemos inferir que esta elevación en los niveles de los glucocorticoides está relacionado al estrés producido por los ataques y no a otros impactos como por ejemplo la desnutrición.”

Para la realización de este estudio los investigadores analizaron los niveles de glucocorticoides y la hormona tiroidea T3 a lo largo de la vida de 36 ballenatos que al morir presentaban heridas producidas por gaviotas en un gradiente de pocas a muchas heridas. También se  incluyó en el análisis a modo de comparación el caso de una cría de ballena franca del Atlántico Norte que murió por una colisión con un barco, es decir, una muerte traumática y rápida sin estrés fisiológico previo.

«En las ballenas, estas hormonas se depositan a lo largo de la vida en diferentes tejidos como las barbas, entre otros. Similar a lo que sucede con el cabello humano, al presentar crecimiento continuo las barbas mantienen un registro de los niveles de hormonas en el tiempo. Si una ballena muere semanas o meses después de su nacimiento, es posible analizar los perfiles hormonales de toda su corta vida, incluyendo parte de su gestación», describe el investigador Fernández Ajó.

El efecto de los ataques de gaviotas sobre el estado fisiológico de las crías y sobre su supervivencia

Mariano Sironi, Director Científico del Instituto de Conservación de Ballenas y coautor de esta publicación, afirma:

“Para diseñar e implementar acciones de manejo y conservación, es fundamental evaluar y distinguir los impactos de las amenazas humanas o ambientales. Esto es particularmente difícil cuando estudiamos ballenas, que pasan la mayor parte de su vida bajo el agua y lejos de nuestro alcance. Los estudios sobre la fisiología de los animales proporcionan herramientas valiosas en este sentido. “

En el caso de las ballenas de Valdés, esta investigación permite evaluar el efecto que los ataques de gaviotas tienen sobre el estado fisiológico de las crías y sobre su supervivencia. De esta manera podemos informar a las autoridades acerca de la gravedad de este problema e impulsar acciones de conservación que apunten a mitigar estas interacciones negativas.

La Dra. Marcela Uhart, co-directora del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral, concluye:

“Aunque es poco feliz la labor de registrar la muerte de ballenas, el trabajo minucioso de colección de muestras y datos de cada animal es lo que permite investigar en profundidad lo que las está afectando. De este modo, cada avance en la resolución de estos desafíos es posible sólo gracias al aporte de muchísima gente que colabora con el Programa, reportando ballenas muertas en las playas y apoyando nuestras actividades desde hace 17 años. Es estimulante ver que entre todos podemos contribuir a la conservación de estos magníficos animales.”


Comprender la fisiología de las ballenas y en qué medida los cambios ambientales y de origen humano afectan la salud de los animales, nos permite trabajar con las autoridades gubernamentales para desarrollar estrategias de conservación efectivas.

© Instituto de Conservación de Ballenas. GACETILLA DE PRENSA – El acoso de las gaviotas genera altos niveles de estrés fisiológico en los ballenatos.  Se puede reproducir citando la fuente.

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