Estudiando la dinámica poblacional de la ballena Franca Austral en Península Valdés

Desde 1971, los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance monitoreamos la población de ballenas francas australes de Península Valdés. Con más de 3200 ballenas identificadas, hemos estudiado diversos aspectos biológicos y ecológicos de esta población. Un nuevo estudio propone analizar su dinámica poblacional empleando técnicas actuales que están siendo aplicadas en muchas especies de cetáceos en todo el mundo.

Los relevamientos aéreos de fotoidentificación que realizamos, son un método de investigación científica de fauna silvestre llamado “de marcación-recaptura”, en el que las “marcas y recapturas” son simplemente las fotografías de cada ballena. Conociendo las ballenas avistadas cada año en Península Valdés, creamos un “histórico de captura” para cada una. Analizando estos “históricos de captura” de forma conjunta, es posible estimar la supervivencia, la cantidad de individuos que visitan anualmente Penísula Valdés, el tamaño y crecimiento de la población, todos aspectos de su dinámica poblacional fundamentales para proteger cualquier especie.

INVESTIGADORAS PRINCIPALES

Prof. Victoria Rowntree / bio

Directora del Programa Ballena Franca Austral en Ocean Alliance, Bachiller en Ciencias de la Universidad de Tufts, Profesora Investigadora Asociada de Biología en la Universidad de Utah, Estados Unidos.

Biól. Macarena Agrelo / bio

Licenciada en Ciencias Biológicas (Universidad de Buenos Aires). Magíster y doctoranda en Ecología (Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil).

¿Es más probable encontrar los miembros de una misma familia en un golfo determinado?

Muchas de las ballenas que se encuentran en nuestro catálogo, fueron identificadas durante su primer año de vida cuando aún se encontraban acompañadas por sus madres, por lo que conocemos su edad. Años más tarde, estas ballenas fueron reavistadas, muchas veces con sus propias crías. Así a lo largo los años fue posible registrar familias de varias generaciones que visitan regularmente Península Valdés. Cada registro contiene información sobre dónde se encuentra cada individuo en las costas de la península. Con este dato, estamos haciendo un novedoso análisis sobre la fidelidad de sitio de familias de ballenas a lo largo de los años.
Además evaluaremos el efecto de pertenecer a una familia conocida sobre la supervivencia y la probabilidad de reavistar cada individuo.

¿El crecimiento poblacional y la supervivencia se ven afectados por el uso más frecuente del Golfo Nuevo o el Golfo San José?

Por ser una especie de hábitos costeros, la ballena franca austral está expuesta a múltiples impactos ocasionados por las actividades humanas. Península Valdés posee dos golfos: el Golfo Nuevo tiene mayor actividad humana, una ciudad y un pueblo en sus costas, tráfico de grandes buques y turismo, mientras que el Golfo San José tiene menor actividad. Utilizando información sobre la localización de cada uno de los miles de reavistajes de ballenas conocidas podemos estimar la dispersión entre los golfos y evaluar si existe fidelidad individual, es decir si hay ballenas que “prefieren” visitar un golfo determinado. Además podemos evaluar cómo esto afecta la supervivencia y cómo las actividades humanas en los golfos pueden influenciar la dinámica poblacional.

Pasaba por aquí: el efecto de los individuos transeúntes

No todos los indivíduos de nuestro catálogo visitan regularmente Península Valdés. Llamamos “individuos transeúntes” a aquéllos que fueron avistados sólo una vez en Península Valdés (el año en que fueron identificados), e “individuos residentes” a los que fueron reavistados varios años. Realizaremos análisis poblacionales que nos permitirán estimar la cantidad y proporción de individuos transeúntes y residentes de la población. Además, podremos conocer más sobre los individuos residentes, como por ejemplo, cuántos años tardan en volver a Península Valdés, cada cuántos años vuelven y si vuelven cuando aún son juveniles o cuando son adultos.

¿Sabías que una de las ballenas que nació en Península Valdés en el año 1976 fue reavistada por primera vez 37 años más tarde, en 2013? Es la ballena 0337-76 de nuestro catálogo. Esto resalta la importancia de los estudios a largo plazo, principalmente para especies longevas como la ballena franca.

Partidas y llegadas: el efecto de la emigración temporaria sobre la dinámica poblacional

Gracias a los estudios realizados por nuestros investigadores junto con otros estudios hechos con la especie en escala global, conocemos muchos aspectos de la biología de la ballena franca austral. Por ejemplo, sabemos que las ballenas francas poseen un ciclo reproductivo de tres años: gestan a su cría durante un año, la amamantan durante otro año y luego, descansan un año para recuperarse para su siguiente preñez. Así, una ballena franca tiene una cría cada tres años. Sin embargo, nuestros científicos realizaron un estudio donde mostraron un aumento de la frecuencia de ciclos reproductivos de dos, cuatro y cinco años, debido a la alta mortalidad de crías en Península Valdés registrada en los últimos años. Teniendo como base estos datos, evaluaremos el efecto de la alta mortalidad de las crías sobre la supervivencia de las hembras reproductivas y en la dinámica de la población.

Como resultado de la alta mortalidad de ballenatos registrada en los últimos años en Península Valdés y el aumento de la frecuencia de ataques de gaviotas a madres con cría, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) implementó un Plan de Manejo de Conservación (CMP, Conservation Management Plan) para la población de ballena franca del Atlántico Sudoccidental.

Su objetivo es mejorar el estado de conservación de las poblaciones de ballenas y otros cetáceos que se encuentran bajo riesgo, coordinando acciones científicas y de manejo para la conservación de la especie.

Península Valdés representa la principal área de cría de las ballenas francas del Océano Atlántico Sudoccidental. Por ello, la información generada por este estudio será un nuevo aporte para evaluar el estado de conservación de esta especie y proponer acciones de manejo en base a información científica actualizada.

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Biól. Macarena Agrelo | Investigadora.

Licenciada en Ciencias Biológicas (Universidad de Buenos Aires). Magíster y doctoranda en Ecología (Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil).

Soy bióloga, recibida en la Universidad de Buenos Aires. Desde el año 2015 soy alumna del programa de posgrado en Ecología de la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil. Conocí el Instituto de Conservación de Ballenas en 2005 y, entre 2008 y 2011 fui voluntaria en el Programa de Adopción y asistente de investigación en las temporadas de estudios del Programa Ballena Franca Austral en Península Valdés. Hice una maestría en la Universidad Federal de Santa Catarina, con énfasis en ecología y conservación de mamíferos marinos. Actualmente realizo mi doctorado sobre ecología poblacional de la ballena franca austral de Península Valdés en el Laboratório de Mamíferos Aquáticos (LAMAq) bajo la dirección del Dr. Paulo Simões-Lopes y el Dr. Fábio Daura-Jorge. Para este estudio, utilizamos el catálogo de fotoidentificación y la base de datos generados a lo largo de casi 50 años por los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas y Ocean Alliance.

Prof. Victoria Rowntree | <em>Directora del Programa Ballena Franca Austral en Ocean Alliance</em>

Bachiller en Ciencias de la Universidad de Tufts, Profesora Investigadora de Biología en la Universidad de Utah, Estados Unidos.

Soy co-fundadora de Ocean Alliance de Estados Unidos, donde dirijo el Programa de Investigación Ballena Franca Austral. Antes de comenzar mis investigaciones con ballenas, estudié avispas junto a Howard Evans en el Museo de Zoología Comparada de Harvard y fui asistente de C. Richard Taylor estudiando la energética de la locomoción y termorregulación animal en la Harvard’s Concord Field Station. Comencé a trabajar con Roger Payne en el estudio de las ballenas francas de Península Valdés en 1976, cuando aprendí a identificar ballenas individuales por el patrón de marcas blancas o callosidades de sus cabezas. Desde entonces, analizo las fotografías y proceso la base de datos obtenidos durante los relevamientos aéreos. Comenzamos a trabajar con los integrantes del Instituto de Conservación de Ballenas en 1994, y actualmente trabajamos cooperativamente entre Ocean Alliance en EEUU y el ICB en Argentina. Marcela Uhart y yo dimos inicio al Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral de Península Valdés en 2003, el cual ha tenido un rol importante en el estudio de las elevadas mortandades de crías que se registraron entre 2005 y 2012. Mis intereses de investigación específicos incluyen las interacciones entre madres en el área de cría, registrar la frecuencia respiratoria para documentar su condición corporal, y entrenar a jóvenes estudiantes argentinos para que se conviertan en participantes activos del estudio y la protección de las ballenas francas de Península Valdés y su hábitat.

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