En el marco del Día Internacional de los Bosques, una fecha que destaca el papel fundamental de los ecosistemas terrestres en la regulación del clima, es clave mirar también hacia el océano. Allí, las ballenas cumplen funciones comparables a los bosques: capturan carbono, reciclan nutrientes y potencian la productividad marina. Protegerlas y recuperar sus poblaciones es clave para combatir el cambio climático y mantener el equilibrio del océano
Los bosques del océano
Las ballenas ejercen un papel fundamental en la mitigación del cambio climático a través de mecanismos naturales de captura y almacenamiento de carbono, comparables, por su escala e impacto, al rol que cumplen los bosques en los ecosistemas terrestres. Por eso se les dice que son “bosques del océano”: al igual que los árboles, captan dióxido de carbono (CO₂) y ayudan al océano a absorber y retener carbono que, de otra forma, permanecería en la atmósfera calentando el planeta.

¿Cómo influyen las ballenas en el clima del planeta?
A través de sus viajes, sus inmersiones profundas e incluso al morir, las ballenas actúan como ingenieras de los ecosistemas marinos, sosteniendo procesos clave que ayudan a regular el clima del planeta.
- Biomasa individual: Son animales muy grandes y longevos, lo que significa que acumulan enormes cantidades de carbono en sus cuerpos a lo largo de sus vidas. Se estima que una gran ballena puede secuestrar alrededor de 33 toneladas de CO₂ durante su vida, más que un árbol maduro promedio (Roman et al., 2014).
- Caídas de ballena (“whale falls”): Cuando mueren, sus cuerpos se hunden hasta el fondo del océano, manteniendo secuestrado el carbono en las profundidades. Al mismo tiempo, sus restos generan un “oasis de vida”, aportando materia orgánica que sostiene a comunidades diversas de organismos en ambientes profundos pobres en nutrientes.(Roman et al., 2014).
- Bomba biológica: Actúan también como fertilizadores del mar: se alimentan en aguas profundas y al regresar a la superficie liberan excrementos ricos en hierro, nitrógeno y fósforo, nutrientes que estimulan el crecimiento de fitoplancton, organismos microscópicos que absorben CO₂ mediante fotosíntesis y producen gran parte del oxígeno del planeta. Este proceso, conocido como whale pump, incrementa la productividad del océano y potencia la captura de carbono (Roman & McCarthy, 2010).
- Más ballenas, océanos más productivos: El fitoplancton desempeña un papel clave en la regulación climática al capturar una fracción significativa del CO₂ global y producir al menos la mitad del oxígeno del planeta. A través del reciclaje de nutrientes en la superficie, las ballenas pueden estimular su crecimiento y productividad, favoreciendo ecosistemas más productivos. (Joe Roman & McCarthy, 2010; International Whaling Commission).
La caza de ballenas y su impacto el funcionamiento de los ecosistemas marinos
Durante los siglos XIX y XX, la caza industrial redujo drásticamente las poblaciones de ballenas, llegando en muchos casos a menos del 10 % de sus niveles originales. Esta disminución afectó no solo la biodiversidad, sino también redujo la tasa natural de secuestro de carbono y limitó la fertilización del fitoplancton, impactando negativamente en la productividad oceánica y los servicios ecosistémicos. (Pershing et al., 2010)
La recuperación y protección de las poblaciones de ballenas, promovida por la moratoria a la caza comercial de ballenas y esfuerzos de conservación, tales como santuarios y áreas marinas protegidas devuelve riqueza biológica a los océanos y reactiva funciones ecológicas vitales.
Así como plantar árboles devuelve vida a los bosques, proteger y recuperar ballenas es una forma de reforestar el océano y reactivar sus procesos vitales.

Un océano con más ballenas, un planeta más equilibrado
Proteger ballenas es una inversión natural en la salud del planeta ya que son grandes bosques flotantes en la inmensidad del océano. Su presente y futuro es una responsabilidad compartida y una oportunidad concreta de actuar frente al cambio climático. Sin embargo, más allá de los beneficios que su existencia nos brinda, las ballenas tienen un valor que va más allá de lo cuantificable. El asombro que despiertan, la conexión que generan y el valor intrínseco de sus propias vidas nos invitan a protegerlas. Esa es la esencia que impulsa nuestro trabajo desde hace más de 30 años, en el Instituto de Conservación de Ballenas
Nota relacionada: El costo climático de convertir el Golfo San Matías en un centro exportador de hidrocarburos
Referencias científicas (selección)
- Roman, J. et al. (2014). Whales as marine ecosystem engineers. Frontiers in Ecology and the Environment.
- Roman, J., & McCarthy, J. J. (2010). The whale pump: marine mammals enhance primary productivity in a coastal basin. PLoS ONE.
- Pershing, A. J. et al. (2010). The impact of whaling on the ocean carbon cycle. PLoS ONE.
- Lutz, S. et al. (2007). Ocean biogeochemical cycles and carbon sequestration. Global Biogeochemical Cycles.
- Alfred Wegener Institute (AWI). Marine biogeochemistry and climate regulation.
- • International Whaling Commission (IWC). The role of whales in ecosystem functioning.
Sumate a reforestar el océano: proteger ballenas es una forma concreta de actuar frente al cambio climático.
© Instituto de Conservación de Ballenas. GACETILLA DE PRENSA – Los bosques del océano: cómo las ballenas ayudan a regular el clima. Se puede reproducir citando la fuente.
