30 años del Instituto de Conservación de Ballenas: una historia de ciencia, compromiso y conservación

30 años del Instituto de Conservación de Ballenas: una historia de ciencia, compromiso y conservación 1280 960 ICB
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Hace más de tres décadas, un viaje a Península Valdés se transformó en un propósito de vida. El encuentro cercano con las ballenas marcó el inicio de un camino que daría origen al Instituto de Conservación de Ballenas (ICB). A tres décadas de su creación, esta nota  recorre una historia construida sobre la investigación, la educación y la cooperación para proteger a las ballenas y los océanos.


Un encuentro con ballenas francas que fue transformador

Hace más de tres décadas, un viaje a ver a las ballenas francas australes de Península Valdés marcó el inicio de un camino que, con el tiempo, daría origen al Instituto de Conservación de Ballenas.

A comienzos de la década de 1990, Diego Taboada y Roxana Schteinbarg llegaron por primera vez a este lugar, donde cada año las ballenas regresan para reproducirse y criar a sus ballenatos. En Puerto Pirámides conocieron al equipo de investigación del Ocean Alliance, en ese entonces Whale Conservation Institute, liderado por Roger Payne y Victoria Rowntree, y se acercaron a su trabajo basado en la fotoidentificación. A partir de ese encuentro comenzaron a colaborar como voluntarios. Cada temporada se preparaban para recibir al equipo y apoyar la logística del Programa de Investigación Ballena Franca Austral.

Con los años, su compromiso fue mayor e iniciaron el Programa de Adopción Ballena Franca Austral, con el objetivo de generar recursos para dar continuidad a estos estudios, iniciados en 1971. 

En 1994 se sumó al proyecto el biólogo Mariano Sironi, que con el apoyo de Victoria Rowntree, inició sus estudios de doctorado. directora del programa científico. Victoria quien lideraba el proceso de armado del catálogo de fotoidentificación junto a Roger tuvo un papel decisivo: su confianza en el equipo los alentó a dar un paso que cambiaría definitivamente el rumbo de sus vidas.

Así, en 1996, Diego, Roxana y Mariano fundaron el Instituto de Conservación de Ballenas. Su objetivo inicial fue fortalecer en Argentina el estudio de las ballenas francas australes mediante el seguimiento de individuos conocidos a través de la fotoidentificación.

“El encuentro con las ballenas fue transformador. Cada año esperábamos su llegada para viajar a verlas. En 1991 conocimos a John Atkinson en Puerto Pirámides. Él realizaba los relevamientos aéreos para identificar ballenas francas y, cuando nos contó sobre Roger Payne y el proyecto de investigación, no dudamos en ofrecer nuestra ayuda como voluntarios. Nunca imaginamos que aquel encuentro marcaría el rumbo de nuestras vidas”

Roxana Schteinbarg, co fundadora del ICB


Un proyecto que creció junto con las ballenas

Desde aquellos primeros años, el pequeño grupo fue ampliándose. Muchos jóvenes argentinos se incorporaron como voluntarios mientras daban sus primeros pasos en la biología. Hoy, muchos de ellos integran el equipo científico del ICB y lideran diferentes proyectos de investigación. 

Al mismo tiempo, las actividades de la organización se diversificaron. En la actualidad, el ICB genera conocimiento científico, promueve la educación ambiental e impulsa acciones de incidencia para proteger a las ballenas y los océanos.

Este crecimiento permitió consolidar una amplia red de colaboración con organizaciones, universidades, comunidades y organismos de gestión de la Argentina y de otros países. El ICB también participa en espacios nacionales e internacionales como el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, la Comisión Ballenera Internacional y su Comité Científico, y el Consorcio Ballena Franca Austral.

En 2026 se cumplen 30 años del Instituto de Conservación de Ballenas, una historia construida a partir de la investigación, la educación y la cooperación para proteger a las ballenas y los océanos.


30 años: logros construidos colectivamente

A lo largo de 30 años, el ICB consolidó un trabajo que integra investigación, educación e incidencia y que fue posible gracias a la cooperación entre investigadores, organizaciones, organismos públicos, comunidades y donantes.

Entre los principales logros alcanzados se encuentran:

  • Dar continuidad y ampliar en Argentina el Programa de Investigación Ballena Franca Austral, iniciado en 1971 y sostenido por el ICB en cooperación con Ocean Alliance.
  • Consolidar una base de datos con más de 5.000 ballenas fotoidentificadas, que permite seguir individuos y familias durante décadas.
  • Ampliar las líneas de investigación para estudiar la dinámica de la población, el comportamiento, la reproducción, la alimentación, la condición corporal, el estado de salud, las rutas migratorias y las amenazas que enfrentan las ballenas.
  • Integrar la ciencia ciudadana a la investigación mediante la cooperación con guías, fotógrafos y prestadores de avistaje de Puerto Pirámides.
  • Promover el avistaje responsable y fortalecer su valor educativo mediante actividades de actualización, materiales y espacios de trabajo con guías, prestadores turísticos y organismos públicos.
  • Acercar la ciencia y los valores de conservación a estudiantes, docentes y al público general mediante programas educativos como “Acercando las ballenas a tu escuela”, además de materiales didácticos, contenidos audiovisuales, charlas y conferencias.
  • Apoyar la formación de nuevas generaciones de científicos mediante el Premio Australis, creado en 2016 para financiar proyectos de jóvenes investigadores dedicados a la conservación de la biodiversidad del Mar Patagónico.
  • Participar desde hace dos décadas en la Comisión Ballenera Internacional y en su Comité Científico, defendiendo la vigencia de la moratoria a la caza comercial y aportando información científica para promover estrategias y planes de conservación.
  • Impulsar, junto con otras organizaciones, la creación y el fortalecimiento de áreas marinas protegidas y santuarios de ballenas, así como políticas públicas para conservar el Mar Argentino y el Atlántico Sur.

Estos logros son parte del legado de quienes iniciaron este camino pero sobre todo son  resultado de la continuidad y el esfuerzo de una gran red de personas  que a partir de una base científica hoy sigue trabajando para  proteger a las ballenas en un océano cada vez más afectado por las actividades humanas.


Treinta años mirando hacia el futuro

Celebrar treinta años del Instituto de Conservación de Ballenas no significa mirar únicamente el camino recorrido. Significa reconocer que el desafío continúa. 

«Es una historia que comenzó mirando ballenas y luego se transformó en compromiso para su protección. Un encuentro que abrió las puertas a un propósito de vida. y fue creciendo. Detrás de cada ballena identificada, cada temporada de campo y cada iniciativa de conservación hoy hay una gran comunidad de investigadores, educadores, voluntarios, donantes, docentes, estudiantes, organizaciones aliadas y organismos públicos. La historia continúa escribiéndose y nunca imaginé 30 años atrás lo que ibamos a generar por amor al mar y a las ballenas.»

Diego Taboada, co fundador y Presidente del ICB


Te invitamos en este aniversario a adoptar una ballena y a multiplicar este mensaje. Con tu aporte nos ayudas a sostener la investigación científica, fortalecer la educación ambiental y continuar protegiendo a las ballenas y su hogar en el océano.

© Instituto de Conservación de Ballenas. GACETILLA DE PRENSA – 30 años del ICB: una historia de ciencia, compromiso y conservación. Se puede reproducir citando la fuente.


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